Compostaje para el césped

Dicho en forma concisa, el abono es materia orgánica descompuesta. Pero eso no explica mucho.

Para un romántico, el compost es la esencia misma de la vida. En su aspecto biológico, el suelo es responsable de una infinidad de procesos entre los más sublimes y complejos conocidos por el hombre.

Organismos que nutren a organismos, ascendiendo a lo largo de la cadena alimenticia, desde una simple bacteria hasta los cultivos y los humanos, nada de esto es posible sin materia orgánica descompuesta: el compost.

En esencia, el compost es materia orgánica descompuesta que se utiliza a menudo como rectificación para suelos, a través de la adición de materia orgánica y organismos que le son beneficiosos.

Es la sustancia de la vida, repleta de microorganismos que se convierten en parte del ciclo de nutrientes de las plantas.

La fabricación de compost

El abono puede hacerse a pequeña escala: en un patio trasero, debajo de un fregadero. O a gran escala: en hileras gigantescas giradas por cargadores frontales u otro equipo especializado.

De cualquier manera, se trata de descomponer la materia orgánica hasta que todo lo que queda es una sustancia rica, oscura, mohosa, de olor casi dulce, con la consistencia de la tierra de las macetas.

Casi cualquier sustancia orgánica puede convertirse en abono. Algunos de los elementos más comunes utilizados para hacer abono son los restos de cocina, las hojas y los recortes de hierba.

El heno, la paja, los restos de pescado, el estiércol, las ramitas, la corteza de los árboles y hasta las conchas marinas se utilizan a menudo para componer el abono.

«Las sobras de la cocina son excelentes para fabricar compost”.
Fran Vázquez
Fran Vázquez

En el compost suelen mezclarse dos partes de material seco (corteza, hojas) con una parte de material húmedo o verde (recortes de hierba, sobras de pescado) y se deja en contenedores, pilas o hileras para que se descomponga.

El aire en movimiento es importante, por lo que las pilas grandes se voltean cada tanto tiempo y los contenedores suelen estar abiertos para recibir aire por alguna entrada. El abono en descomposición debe mantenerse con una humedad uniforme, pero no mojado.

Según el sistema de compostaje que se utilice, el proceso puede tardar desde unos meses hasta un año o más en culminar, lo que a veces se denomina “cocción”. La razón es que el compost en descomposición activa puede alcanzar temperaturas entre 48 y más de 70° C.

El calor se genera a partir de la intensa actividad metabólica de las bacterias y los hongos que se alimentan de la materia orgánica.

Una advertencia

El compost no se considera “cocido” de manera adecuada mientras no haya alcanzado estas altas temperaturas el tiempo suficiente para esterilizar las semillas de las malas hierbas y eliminar las bacterias dañinas que se encuentran en ciertos abonos.

A la larga, organismos más complejos como amebas y nemátodos consumirán las bacterias y hongos más simples. La pila comienza a enfriarse mientras que los nutrientes del abono van concentrándose más y más a partir de sus productos de desecho y el proceso de descomposición ulterior.

«Es recomendable dejar que el compost cumpla hasta el final su proceso de cocción”.
Fran Vázquez
Fran Vázquez

El abono se estabiliza a medida que la actividad biológica alcanza un estado normalizado, pero el abono sigue curándose hasta que termina por convertirse en un abono maduro.

El compost que no está terminado por completo puede despedir un olor a amoníaco y puede no producir los efectos deseados. Incluso puede dañar las plantas mientras sigue en estado de cocción.

Beneficios

Son los microorganismos en el abono los que hacen la magia. Millones de microbios trabajan en el suelo, reciclando los nutrientes y poniéndolos a disposición de la planta para que los absorba.

Cuando se combina con el suelo, el abono se convierte en un fertilizante natural. El compost también está cargado de micronutrientes y armado con otra biología compleja que es beneficiosa en extremo para el crecimiento de las plantas.

El compost añade vida a la red alimenticia, resultando en un césped más saludable.

El abono de buena calidad contiene un alto porcentaje de materia orgánica acabada. El resto está compuesto por pequeña materia orgánica no acabada, como astillas de madera, aserrín, conchas marinas y hojas convertidas en mantillo.

No hay problema con la presencia de materia orgánica que no está compostada en su totalidad: con el tiempo se descompondrá en la tierra. Pero cuando se utiliza ex profeso como ingrediente para dar volumen, el compost comienza a perder valor como rectificador del suelo.

Aplicando el compostaje

El abono puede ser esparcido a mano usando la técnica de lanzamiento con pala para formar una capa de unos 0,6 cm de espesor. Se puede alisar con un rastrillo para mezclarlo mejor y después de varios días ni siquiera se notará en la superficie del césped.

Las máquinas de tratamiento de superficie están cada vez más disponibles a medida que el compostaje se populariza como actividad de cuidado del césped, ideal para terrenos más grandes.

Es probable que las empresas especializadas en el cuidado del césped orgánico sean las que lo tengan como parte de su oferta de servicios.

La aplicación del abono justo después de la siembra y la aireación es una excelente manera de incorporar el abono en forma directa en el suelo y proporcionar un impulso para las plántulas.

Hacer esto una o dos veces al año beneficiará al césped más que muchos productos de solución rápida, que son convenientes, pero no siempre la mejor opción.

Debido a que los nutrientes mantienen siempre el ciclo biológico, los microorganismos se reproducen y mueren de continuo, así que nunca estarás añadiendo demasiado compost.

Lo ideal es que un césped sea abonado varias veces al año, pero serán el tiempo y los recursos los que determinarán el programa de compostaje en última instancia.

«En realidad lo ideal es que un terreno tenga un 5% de abono en su composición, pero lograrlo lleva tiempo”.
Fran Vázquez
Fran Vázquez

El objetivo de un programa de compostaje es que el terreno de un césped contenga un 5% de materia orgánica. Parece una cantidad pequeña, pero puede tomar años para acumularse en determinados suelos.

Haz analizar el suelo de tu terreno para determinar la cantidad de materia orgánica presente. Una vez que ésta comienza a acumularse en la tierra, la aplicación de abono puede reducirse a una o dos veces al año.

Además, la necesidad de fertilizar y regar el terreno comenzará a disminuir a medida que el suelo comience a brindar condiciones de crecimiento óptimas para el césped.

Por último, el acoso de las malas hierbas, los insectos y las enfermedades también disminuirá, lo que se traducirá en un ahorro de costos a largo plazo. El trabajo del suelo saludable sustituye el sistema de mantenimiento de la vida de los fertilizantes sintéticos y los plaguicidas químicos.

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